Tal vez no era la actriz perfecta, pero sí la más seductora. Su rostro de cejas arqueadas, piel pálida, labios rojos y un lunar, enmarcado por su característica melena rubia, coronaba un cuerpo de formas sugerentes que a partir de la segunda mitad del siglo XX se impuso como símbolo indiscutible de la sensualidad. También a los estereotipos asociados a él, como la estupidez, la ingenuidad, la disponibilidad sexual y la artificialidad. Pero quienes la conocieron dicen que no era así.
No solo fue la “rubia explosiva de Hollywood”, sino la encarnación del llamado “sueño americano”: la chica que pasó de una infancia miserable al estrellato. Para muchos, su tiempo con familias adoptivas y en orfanatos fue exagerado y parcialmente inventado. En cualquier caso, el abandono y los abusos de su niñez derivaron en una adulta con tendencia depresiva, neurótica y obsesiva que repercutió en la realización de sus películas: llegaba tarde a los rodajes, manifestaba ataques de pánico o una impulsividad descontrolada. En la pantalla, sin embargo, nos ofrecía una sonrisa vulnerable, como diciendo: “por favor, quiéranme”.
Marilyn Monroe, quien el próximo 1 de junio habría cumplido 100 años, goza de una longevidad excepcional. En Marilyn: Norma Jeane, la periodista y activista feminista Gloria Steinem comenta que “si sumamos sus años de estrellato cinematográfico a los años transcurridos desde su muerte, Monroe ha formado parte de nuestras vidas e imaginación durante varias décadas, algo inusual en una cultura de usar y tirar”.
Mucho se ha escrito acerca de la vida de la reina de la época de oro de Hollywood, desde historias contadas por sus exparejas y amigos más íntimos, pasando por volúmenes periodísticos, serios o frívolos, y biográficos (o su propia autobiografía), hasta novelas sobre la soledad y abusos de la niña sin padre, la mujer dependiente de tranquilizantes y estimulantes, la actriz y amante malograda o la actriz y modelo idolatrada por el mundo entero. También ha sido objeto de películas, obras de teatro, óperas y canciones y ha influido en una ristra de artistas, como Andy Warhol y Madonna. Pero, hasta el momento, ninguna obra ha alcanzado a desvelar por completo a la rubia misteriosa.
Vida y opiniones del perro Maf y de su amiga Marilyn Monroe, del inglés Andrew O’Hagan, es un interesante experimento literario cuyo narrador y protagonista es un terrier maltés de nombre Maf, abreviatura de Mafia Money, un divertidísimo perro con pedigrí, regalo de Frank Sinatra a la actriz para consolarla tras su separación del dramaturgo Arthur Miller.
Maf, especialmente charlatán y culto, es el mejor amigo de Marilyn y asiste con ella a las sesiones del psicoanalista, a la peluquería y a numerosas fiestas. Tampoco la abandona en su ingreso en la clínica Payne Whitney o en un viaje a México. Por las páginas de este libro de ficción pasean Frank Sinatra, Duncan Grant, Natalie Wood, Carson McCullers, George Cukor, George Orwell, entre otros, junto a los que Maf es testigo de los dos últimos años de vida de la actriz. A través de la mirada del perro podemos ver un retrato lleno de originalidad y belleza de la mujer que se escondía detrás del icono.
En Autobiografía de Marilyn Monroe (no confundir con las memorias de la artista), el español Rafael Reig se centra en los últimos días antes de la muerte de la rubia misteriosa. Marilyn tiene 36 años, ha pasado por varias depresiones e intentos de suicidio y desgrana su vida en un texto que va desde su complicada infancia hasta el presente, en el que descubrimos a una mujer absolutamente sola y muy necesitada de amor. Lo cómico y lo dramático se dan la mano en la que sería su última, emotiva y concluyente confesión: “No quiero que me comprendan. Quiero que me quieran”.
A la ficción también pertenece Con M de Marilyn, del tamaulipeco Rafael Ramírez Heredia, en donde Marilyn Monroe visita México en uno de los peores momentos de su existencia: abatida por su adicción a las drogas y al alcohol, abandonada por su marido, Arthur Miller, y presionada por conflictos en su carrera que la han ido destruyendo. En México se encuentra con el cineasta José Baños, quien siempre ha soñado con ella y a lo largo de la novela se va dando cuenta de que Marilyn es el centro de un complot internacional (una de las teorías, por cierto, sobre su muerte).
Las memorias personales de su costurera y sirvienta, Lena Pepitone, tituladas Marilyn Monroe confidencial, ofrecen información sobre los últimos seis años de la vida de su patrona, incluido su matrimonio con Arthur Miller, la filmación de Con faldas y a lo loco, un “asunto notorio” con Yves Montand, su adicción a las pastillas para dormir y al alcohol, y sus primeras experiencias como “actriz fatal”. Pero el libro ofrece también detalles sobre la falta de higiene personal de Marilyn y su amor por la desnudez. Además, sugiere que dio a luz a un niño, a quien dio en adopción. Es una obra, en fin, ampliamente criticada por sus chismorreos e indiscreciones y, sin embargo, muy citada.
Los seductores, de James Ellroy, uno de los principales exponentes de la novela negra contemporánea, transcurre el 4 de agosto de 1962. Mientras Los Ángeles está que hierve, en medio de una intensa ola de calor, una estrella de cine de serie B ha sido secuestrada en extrañas circunstancias y acaban de encontrar el cuerpo sin vida de Marilyn Monroe. ¿Sobredosis, suicidio, asesinato? El jefe de policía William H. Parker pone sobre la pista a Freddy Otash, expolicía corrupto y extorsionador, que no tardará en intuir que ambos casos están relacionados. Pero, si quiere salvar su propio pellejo, no puede limitarse a descubrir la verdad: deberá encontrar pruebas que alejen a los Kennedy de los rumores de asesinato. Otash investiga la última y terrible farsa que rodeó a Marilyn y sacará a la luz la vida oculta del mito, en medio de la pesadilla de los bajos fondos del Hollywood que el propio Otash contribuyó a crear.
Los caballeros las prefieren muertas, de la andaluza Carmen Moreno, da cuenta de los hombres que rodearon a Marilyn, a los que la amaron, a los que la poseyeron hasta la destrucción y a “los que querían lucir su cabeza como trofeo en la sala de su casa”, con el fin de reconstruir la relación de la “Ambición Rubia” con los hombres y, al mismo tiempo, mostrar el Hollywood más feroz. En sus páginas se distingue a Marilyn de Norma Jeane Mortenson, su verdadero nombre. Se trata de una novela sobre la inocencia frente a la ferocidad, sobre los sueños y las pesadillas en la que Marilyn, una mujer muy inteligente, sucumbió por la falta de amor.
Pero si hay una biografía novelada que se ha tomado como referencia para la mayor parte del público es Rubia, de Joyce Carol Oates, en la que Marilyn Monroe aparece como una mujer hecha de puro fuego, sexualidad a flor de piel y romances turbulentos, pero también frágil, asustada y repleta de inseguridades que buscaba en otros (el Deportista, el Dramaturgo o el Presidente) ese amor que ella misma se negaba.
En esta monumental obra vemos a una artista emblemática cargada de conflictos, de temores y de pasiones desatadas, a una niña que nunca dejó de huir y que llegó a burlar a la propia muerte para convertirse en leyenda. Tras una exhaustiva documentación, la prolífica Joyce Carol Oates redibuja la vida interior de Norma Jeane (la pequeña sin padre, la mujer dependiente de tranquilizantes y estimulantes, la malograda amante y actriz) y a su “Amiga Mágica del Espejo”: la idolatrada rubia que el mundo llegó a conocer como Marilyn Monroe.
La autora del libro, en el que está basada la película Blonde de 2022, aclara que se encargó de reflejar “una vida radicalmente destilada en forma de ficción y, a pesar de su longitud, el principio de apropiación es la sinécdoque. Por ejemplo, en lugar de los múltiples hogares de acogida en los que vivió Norma Jeane de pequeña, Rubia explora solo uno, y este es ficticio. De sus numerosos amantes, crisis médicas, abortos, tentativas de suicidio e interpretaciones cinematográficas, solo muestro un grupo selecto y simbólico”.
Luego están los textos inéditos de Marilyn Monroe. Escritos entre 1943 y 1962, fueron reunidos en Fragmentos, todo un universo interior para descubrir la otra cara del mito. El volumen contiene documentos personales (cartas, notas y poemas escritos a mano que abarcan desde sus inicios hasta poco antes de su muerte), ordenados cronológicamente y con gran lujo en la reproducción de imágenes y textos facsimilares. “La imagen que Marilyn Monroe ha dejado de sí misma en el mundo de las imágenes esconde un alma que pocos sospechaban. Este libro, con todos sus documentos inéditos, revela la complejidad del alma que se encontraba detrás de la imagen”, dice en el prólogo el escritor italiano Antonio Tabucchi.
Por su parte, Los tesoros de Marylin Monroe es un original recorrido gráfico por la vida de la protagonista de Los caballeros las prefieren rubias. La periodista estadunidense Jenna Glatzer reunió varias fotografías, desde la que aparece en su certificado de nacimiento hasta una acuarela que pintó para el presidente John F. Kennedy. Son los retazos de la vida secreta de la celebrity más polémica del séptimo arte.
En el mismo tono, con ciento cincuenta imágenes, está Marilyn Monroe. Cuando crezcas serás rica, hermosa y famosa, de George Barris, quien conoció a Marilyn en 1954 en una sesión de fotos en Nueva York. La actriz estaba de paso por la ciudad para el rodaje de La tentación vive arriba. Se hicieron amigos y durante los meses de junio y julio de 1962, justo después del cumpleaños número 36 de la actriz, compartieron unos días en la playa de Santa Mónica (California), haciendo fotos y entrevistas para la revista Cosmopolitan. Barris fue el último fotógrafo profesional que retrató a Monroe.
Pero los libros también formaron parte de la vida de la estrella eterna. Le encantaba leer y, de vez en cuando, escribir. Refugiada en los libros, encontraba la manera de descubrir quién era y de sobrellevar sus emociones tumultuosas y su insomnio. En la biografía El regreso de Marilyn Monroe, el periodista Sam Staggs destaca la afición de la actriz por Walt Whitman. “A Whitman, por ejemplo, lo leía porque le relajaba. Le gustaba la musicalidad de sus poemas, cómo sonaban al leerse en voz alta”, cuenta.
Hay quien afirma que para obtener la seriedad y el respeto que en gran medida le habían sido negados, y para conseguir la protección paternal que también le faltó, Marilyn se casó con un héroe popular estadunidense y luego con un respetado intelectual. Tal vez por eso la biblioteca de Marilyn Monroe tenía casi medio millar de ejemplares. Era una colección de clásicos que abarcaba desde Proust hasta Hemingway, lo que consolidó públicamente su identidad intelectual y proporcionó pruebas irrefutables contra aquellos que afirmaban que la abundancia de fotografías leyendo era una puesta en escena. En 2006 la casa Christie’s comenzó a subastar todos esos libros en lotes.
El escritor irlandés Anthony Summers se ha ocupado de investigar los asesinatos de Martin Luther King y de Robert F. Kennedy, y ha escrito biografías muy bien documentadas sobre personajes como el zar Nicolás II, el presidente Richard Nixon, el director del FBI J. Edgar Hoover, Frank Sinatra y Marilyn Monroe. Para su libro Las vidas secretas de Marilyn Monroe, realizó más de seiscientos entrevistas a personas cercanas a la actriz, como Billy Wilder, Peter Lawford, John Huston y Eunice Murray, ama de llaves de Monroe. Summers fue el primer autor que accedió a los archivos del último psiquiatra de Monroe, además de incluir nuevas revelaciones sobre la vida de la actriz y lo que sucedió la noche en que falleció. El documental El misterio de Marilyn Monroe: las cintas inéditas está basado en el trabajo de Summers.
Infaltables son también Marilyn Monroe, una lujosa edición que contiene un polémico acercamiento de Norman Mailer y un portafolio fotográfico de Bert Stern, y “Una criatura adorable”, un retrato que Truman Capote incluyó en Música para camaleones (1980).
Puede ser que la razón de su perdurabilidad entre el público a lo largo de los años sea su final prematuro. Gloria Steinem explica que el miedo o la esperanza es lo que hace que una leyenda personal sobreviva. Esto ocurre “desde el extremo aterrador de Adolf Hitler (¿realmente escapó?, ¿podría haber sobrevivido en las selvas de Sudamérica?) hasta el mito esperanzador de Zapata esperando en las montañas de México para rescatar a su pueblo. Lo mismo ocurre con las ficciones perdurables de la cultura popular, desde el villano aterrador hasta el héroe esperanzador, cada uno de los cuales se reencarna una y otra vez”.
En el caso de Marilyn Monroe, agrega Steinem, “durante su corta vida conectó íntimamente con ambos extremos de la emoción. Personificó muchas de las esperanzas secretas de los hombres y muchos de los miedos ocultos de las mujeres”. Marilyn tenía futuro y cuando el futuro se desvanece, nuestra imaginación se ve obligada a perpetuarlo.
AQ / MCB