Hablar de burnout es hablar del agotamiento físico, emocional y mental que una persona puede experimentar por el estrés laboral. Sin embargo, este término también se ha aplicado para otros ámbitos como la crianza, con el burnout parental; la tecnología, con el burnout digital, o la vida de pareja, con el burnout amoroso.
Usualmente, algunas de las recomendaciones van desde considerar la posibilidad de cambiar de trabajo o reducir las horas que pasamos en las redes sociales. Pero cuando el agotamiento surge en nuestra relación, la opción de terminarla deja de ser una primera opción —o al menos de las primeras—.
¿Qué es el burnout amoroso?
De acuerdo a un artículo de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el burnout es más que estar exhausto: es agotamiento, despersonalización, cinismo, desmotivación e insatisfacción; lo cual, a su vez, lleva a un pobre desempeño laboral como consecuencia del estrés prolongado.
Pero cuando de la pareja se trata, el burnout se manifiesta de diferentes formas ya sea en una o ambas partes. El Instituto Gottman, especializado en relaciones de pareja, identificó cinco signos hacen de la relación cada día más distante o agotadora.
1. Sensación constante de agobio
Diversos factores pueden influir para que una persona sienta cansancio: el trabajo, la distancia, la rutina, los pagos pendientes o los hijos.
Y en un vínculo amoroso —más aún si se trata de una relación larga o matrimonio— esta sensación provoca que se pierda el sentido de pertenencia y, por ende, que ya no se afronten las responsabilidades como equipo, sino como individuos.
2. Sentirse abrumado durante las interacciones con la pareja
Si bien es normal que las discusiones o las fricciones causen un cierto nivel de estrés o cansancio, la mayoría de las interacciones no deberían provocar dicho agobio.
3. Anulación del sentimiento negativo
Es decir, que cualquier acción lleva a tu cerebro a esperar lo peor de tu pareja: interpretas sus acciones, tonos e intenciones de forma negativa, incluso cuando son neutrales o positivas.
4. Sentirse solo
Hay una falta de conexión emocional, pues la relación no brinda el apoyo necesario para el bienestar. “Ya no funcionan como un equipo, sino por separado”, resaltó Gottman.
5. Sentir que cada conversación es “una cosa más” con la que lidiar
Estar tan emocionalmente sobrecargado o agotador te orilla a posponer hasta las pláticas más necesarias o las interacciones más sencillas, pues se les percibe como generadoras de presión en lugar de conexión.
Ocho consejos para combatir el burnout amoroso
A diferencia del burnout laboral, la mayoría de las variables que provocan el burnout amoroso sí están en el control de las parejas. Además que el estancamiento —relativamente común, especialmente tras salir de la fase de “luna de miel”— es más una señal de atención y cuidado, no de un final.
Por ello es que las soluciones más eficaces contra el agotamiento están en los pequeños cambios. En específico, el Instituto Gottman recomienda ocho.
1. Autocuidado
Tal y como reiteran las sobrecargos de un avión antes del despegue: “Ponerse la mascarilla de oxígeno a uno o una misma antes de ayudar a alguien más a colocarla”. La misma lógica aplica en las relaciones de pareja: la salud física y mental propia influye en la relación.
Por ello es crucial dedicar unos minutos del día al autocuidado con, por ejemplo, ejercicios breves de meditación, dar paseos diarios u otra actividad con la cual te sientas más tranquilo y con energía.
2. Nuevas experiencias
Descubrir hobbies, lugares o planes juntos fortalece la relación, ya que activa el sistema de recompensa del cerebro. Cuando las parejas experimentan esto juntas, el cerebro comienza a asociar esa sensación positiva con la relación misma.
3. Rituales de conexión
Contrario a unas vacaciones exóticas o una cena en el restaurante más escondido de la ciudad, estas interacciones son pequeñas pero constantes, intencionales, significativas y predecibles; las cuales deberían realizarse incluso en los momentos de mucho trabajo o estrés.
Algunas actividades que fortalecen el vínculo pueden ser:
- Reuniones matutinas para compartir lo que harán en el día, qué esperan de él y de qué manera su pareja podría apoyar.
- Despedidas y reencuentros: darse un beso y abrazo de despedida, así como de bienvenida.
- Ritual antes de dormir: desarrollar una rutina juntos, aún si la hora de acostarse es diferente para cada uno. Por ejemplo, darse un beso en la frente; dejar la lámpara “de su lado” encendida y la cama destendida, etcétera.
- Tener en cuenta sus necesidades: cuando vayas a la tienda, preguntar si desea algo.
4. Observar lo positivo
La naturaleza del ser humano lo ha acostumbrado a fijarse y recordar los aspectos negativos antes que los positivos. Y si bien estar en pareja no desaparece esa tendencia innata, sí se puede hacer un esfuerzo para resaltar las cualidades de la otra persona.
Por ello, el Instituto recomienda que, al notar algo positivo en tu pareja, decírselo y expresar agradecimiento por ello. Con el paso del tiempo, esta práctica puede convertirse en un hábito diario.
5. Conversación para reducir el estrés
A diferencia de las discusiones, en las que sí se buscaría llegar a acuerdos o soluciones, el objetivo de las charlas para reducir el estrés es escuchar, empatizar y brindar apoyo emocional.
“No se trata de resolver problemas, sino de ponerse siempre del lado del otro. Incluso si no están completamente de acuerdo”, señaló el Instituto.
Para ello, basta con dedicar 20 minutos al día para compartir cómo les fue en el día; tomando en cuenta algunos puntos claves:
- Turnarse: por ejemplo, quince minutos cada uno para expresarse.
- Mostrar compasión: mantenerse enfocado, hacer preguntas para comprender y mantener el contacto visual.
- No ofrecer soluciones no solicitadas: a menos que la pareja lo exprese como tal, evitar resolver o hacerla sentir mejor. A veces sólo necesita ser escuchada y tener con quién desahogarse.
- Expresar comprensión y validar emociones: es decir, hacerle saber que entiendes lo que dice con frases como “eso suena terrible”, “estoy de acuerdo”, “yo también estaría estresado”, etcétera.
- Ponerse del lado de la pareja: expresar apoyo a su punto de vista. En caso de no estar de acuerdo con él, buscar otros espacios donde poder debatir al respecto. “Cuando tu pareja busca apoyo emocional, tu papel no es juzgarla ni decirle qué hacer”.
- Adoptar una actitud de “Nosotros contra los demás”: reiterar tu apoyo y que no está sola o solo en sus dificultades.
- Ser cariñoso o cariñosa
6. Gestionar los conflictos de forma saludable
Los problemas y las diferencias no deben evitarse, sino enfrentarse. ¿Pero cómo empezar una conversación que por sí misma puede resultar incómoda? El Instituto recomienda utilizar un “inicio amable”: expresar tus sentimientos recurriendo a frases en primera persona (yo siento, me percaté, etcétera), expresar la situación y, finalmente, mencionar lo que necesitas.
7. Compartir la carga mental
Identifica las responsabilidades y la carga de trabajo existente. Si es conveniente, transferir parte de ella a la pareja. Asegúrate de reconocer y valorar el trabajo invisible que se realiza a diario.
8. Reparación
A veces la paciencia y la comprensión pueden llegar a su límite y, con ello, superar los límites del respeto. Ante ese escenario, la solución más eficaz es reconocer los errores y ofrecer una disculpa sincera.
Para esos casos la psicóloga, Sara Becerra, recomienda cuatro pasos para un perdón “sentido, en forma y completo”.
- Especificar por qué se pide perdón
- Mostrar arrepentimiento
- Saber y reconocer de qué manera impactó ese actuar
- Compromiso
ASG