En la batalla explosiva por el control de la frontera entre Jalisco y Michoacán, el crimen organizado ha dado un nuevo paso al frente y ahora lo hace con cuatro patas: ya cuenta con sus propios binomios caninos, es decir, la unión entre un humano especializado y un perro entrenados para detectar explosivos.
MILENIO recibió fotografías que integran los expedientes del Centro Nacional de Inteligencia, en las cuales se observan a integrantes del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) con perros que habrían sido entrenados para identificar las minas antipersonales de sus enemigos e infiltrarse en sus territorios, un avance inédito que demuestra la sofisticación del grupo antes liderado por Nemesio Oseguera Cervantes, El Mencho.
Una imagen, por ejemplo, muestra en posición de alerta a un pastor belga malinois, una de las razas más usadas por policías estatales, Guardia Nacional y Fuerzas Armadas por su inteligencia y capacidad de adiestramiento en la detección de bombas, drogas, cadáveres y hasta dinero en efectivo.
Pero a diferencia de los canes entrenados por el gobierno, este carga con un arnés con tres parches visibles: en uno se lee “CJNG” y en otros dos se observan los logotipos del grupo “Fuerzas Especiales Grupo Delta” y la subdivisión “Máximo Delta 1”. Es claro que el belga es considerado un combatiente más para el llamado cártel de las cuatro letras.
“El guardián siempre en 1 (alerta máxima) y bien pilas”, escribió sobre la fotografía la persona que subió la imagen a redes sociales y fue captada por el gobierno federal. El perro aparece rodeado de un ambiente árido y sobre un camino de tierra, que por su vegetación se cree que está en algún punto del Pacífico mexicano.
¿Qué se sabe de Los Delta?
La subdivisión Máximo Delta 1 de las Fuerzas Especiales Grupo Delta (FEGD) es un brazo armado que respondía a las órdenes de Armando Gómez Núñez, El Delta 1, jefe de sicarios del CJNG. A él se le atribuyen asesinatos de alto perfil, por ejemplo, el del ex gobernador jalisciense Aristóteles Sandoval.
Desde el gabinete de seguridad creen que la imagen del belga malinois del CJNG refleja una tendencia que podría tener más de un año de antigüedad, pues El Delta 1 mandaba sobre su propio brazo armado hasta enero de este año, cuando fue enviado a Estados Unidos junto a 36 líderes criminales.
Una segunda imagen corresponde a un hombre joven con un uniforme apócrifo de la Secretaría de la Defensa Nacional (Defensa) y una gorra con un parche similar a los que usa el cártel para identificar a sus divisiones especializadas. El presunto delincuente saluda con la mano derecha, mientras que con la izquierda mantiene pegado a sus piernas a otro pastor belga malinois.
La raza volvió recientemente a las primeras planas del país gracias a Togo, un pastor belga malinois que forma parte del Heroico Cuerpo de Bomberos de la Ciudad de México, y que gracias a su agilidad, resistencia y capacidad olfativa logró detectar a dos de los tres cuerpos rescatados de trabajadores atrapados bajo los escombros del edificio recientemente colapsado en San Antonio Abad.
Una tercera imagen preocupa a los analistas mexicanos de seguridad: de vuelta aparece un perro belga malinois con un arnés táctico –típico de los perros de trabajo– con una complexión atlética y orejas erguidas, señal de que está en “jornada laboral”.
Junto al can está, de espaldas, un hombre con ropa táctica de pies a cabeza, armado y con el rostro cubierto. En la espalda carga con otro parche: “Gente del Jardinero”, es decir, Audias Flores Silva, El Jardinero, ex jefe de seguridad del abatido Mencho.
Adiestramiento profesional
Entrenar a un perro para detectar explosivos es un trabajo que sólo puede hacer un adiestrador profesional que tiene a su disposición elementos a identificar como ciertos tipos de pólvora y minerales como azufre y salitre.
Por eso, usualmente los entrenadores son personas con una capacitación específica dentro de corporaciones policiacas o militares o que han estado en una institución de seguridad y cruzaron a la iniciativa privada.
En algunos casos, como la Guardia Nacional, se trata de entrenadores que deben pasar hasta tres años en lecciones constantes que van desde derecho y seguridad pública hasta veterinaria básica y etología.
En Estados Unidos, por ejemplo, un adiestrador canino que desea trabajar para la Agencia de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (AFT, por sus siglas en inglés) puede tardar hasta cinco años de riguroso escrutinio antes de ser elegido para una plaza. Y sólo entonces comienza el entrenamiento intensivo para ser emparejado con un perro.
Además, hay que considerar otra variable: no todos los perros se desempeñan de manera óptima en este tipo de tareas especializadas.
El pastor belga malinois es la raza estándar, aunque hay otras muy utilizadas como el pastor alemán, el pastor holandés o el labrador retriever. Algunos se acoplan de inmediato a su binomio humano; otros no y el proceso inicia de nuevo. Si se les adiestra desde cachorros, su entrenamiento puede durar un año y perfeccionarse hasta después de dos años.
“Se trata entonces de un recurso que requiere paciencia por parte del crimen organizado. La efectividad de un binomio canino depende mucho de la relación entre humano y perro, y eso no se da de la noche a la mañana. Estamos hablando de un trabajo especializado, de mediano plazo y una ‘innovación’ preocupante”, asegura Gonzalo Senosian, experto en seguridad privada.
Por el momento, las autoridades en el gobierno federal no han podido establecer si los entrenadores de los binomios caninos del CJNG son civiles que recibieron una capacitación privada o si se trata de policías o militares que desertaron de la instituciones del Estado y se unieron, como miles, a las filas del crimen organizado.
“Estamos hablando de que, si no se entrena con rigurosidad a los binomios caninos, si no se les dan los reactivos necesarios para que hagan detecciones impecables y seguras, esos perros están en grave peligro. Sin el entrenamiento correcto, esos perros cruzarán por campos minados en busca de explosivos y podrían ser víctimas fatales”, aseguró una de las fuentes consultadas en el gabinete de seguridad.
En 2021, MILENIO reportó que las autodefensas de Tepalcatepec, Michoacán, encontraron unos tubos de plásticos galvanizados que después identificaron como bombas de fabricación caseras empleadas como minas terrestres.
Desde entonces, se han encontrado estos artefactos también en Jalisco y Tamaulipas, donde se ha registrado la presencia de grupos especializados del CJNG.
Los perros, más leales que los sicarios
La historia entre el crimen organizado y los binomios caninos es una trama violenta de amenazas e imitación. Al menos desde 2010, los perros detectores de la ahora extinta Policía Federal comenzaron a ser puestos en la mira letal del crimen organizado, debido a su incorruptibilidad y su alta capacidad para detectar desde marihuana hasta rifles e, incluso, fosas clandestinas.
En julio de hace 16 años, el Cártel de Juárez explotó un vehículo con 10 kilos de explosivos tipo C4 en Ciudad Juárez, Chihuahua. El objetivo de asesinar a tantos policías federales como fuera posible fue en venganza por el arresto de Jesús Acosta Guerrero, El 35. El ataque, inédito hasta entonces, asesinó a cuatro personas e hirió a ocho de gravedad.
El peritaje del cochebomba, que fue decisivo para responsabilizar del crimen a los sicarios del grupo armado La Línea, quienes eran leales a El 35, se logró gracias al olfato extraordinario de una golden retriever llamada Lucy, entonces de cinco años, y su binomio humano el suboficial A. Aldape. Sin sus hallazgos de dinamita y parte de la carga explosiva, el caso probablemente hubiera caído en el hoyo de la impunidad.
“Escuchamos que cuando saliéramos a realizar operativos, patrullajes, tuviéramos cuidado porque los criminales estaban a la caza de los ejemplares caninos. En Ciudad Juárez, a los ejemplares caninos se les puso un precio”, me contó hace años Hiram Zaragoza, entonces encargado de Operaciones y Planeación de la Unidad Canina de la Policía Federal.
Desde entonces, los binomios caninos también están en peligro de muerte: desde los que hacen detecciones de drogas en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México hasta los que buscaban los restos humanos de los estudiantes normalistas de Ayotzinapa.
Por fortuna, hasta el momento no hay registro de muertes violentas contra los binomios caninos del Estado, sólo fallecimientos naturales por viejos o en cumplimiento de su deber, como sucedió el pastor alemán Proteo, rescatista de la Defensa Nacional, que expiró en Turquía en 2023 durante una misión internacional de búsqueda de sobrevivientes tras un terremoto de magnitud 7.8.
“Los perros son víctimas y soldados de una locura planetaria que para ellos sigue siendo lo que ha sido siempre: una prueba de fidelidad dada a modo de juego”, escribió el periodista italiano Roberto Saviano en su libro ‘Cerocerocero’, sobre cómo la mafia italiana también amenaza a los canes.
Víctimas y soldados. Los binomios caninos ahora son objeto del deseo –y también del odio– del crimen organizado.
Fact checking: JRH
RM
